miércoles, 15 de julio de 2015

Roberto Sobrado y mi mar...


"Yo estuve cuando la´stellita conoció el mar", solía decir. Y era rigurosamente cierto. Comenzaba el año 1970 y yo era una niña a la que su hermana se le había venido a vivir a Buenos Aires. Venir a visitarla era siempre una fiesta. Sobre todo en ese tiempo, en el que ella vivía con Roberto y Chichí, su mujer de entonces, madre de sus hijas. Ni bien llegué me anunciaron que nos íbamos a conocer el mar, y allá fuimos. Delia, Roberto, Chichí y Mariana (la primer hijita, bebé con la que yo jugaba a ser mamá). Todos estaban ahí cuando esta mujer que les cuenta, entonces niña, habitada por montañas vio por primera vez el mar.
Nunca olvidé ese momento. Pero el gran amigo Roberto Sobrado tampoco. Y me lo recordaba cada vez que nos veíamos.
Fue una especie de hermano mayor para Delia. Él y Chichí la albergaron en su casa en años duros.
Podían pasar dos horas hablando por teléfonos y no exagero.
Fue una especie de tío divertido para mí, devenido en colega cuando yo me convertí en actriz.
Me dicen que Roberto partió esta mañana...
Y la vida se vuelve un poco más desolada.
Lo inadmisible de crecer es enfrentar estos dolores.
Roberto fue un ser increíble. Exquisito. Un militante del buen gusto.
Gran actor, sensible, apasionado.
Mejor amigo.
Risueño, divertido, siempre dispuesto a la alegría.
Un artista.
Me dicen que Roberto partió esta mañana.
Va a ser raro extrañarlo. Porque nos veíamos muy poco pero sabíamos que el otro estaba ahí. La muerte de Delia fue para él un desconcierto inconmensurable. Yo le di la noticia y él no lo entendía. Literalmente no lo entendía. Le costó largo rato asumir lo que yo le estaba diciendo. Cuando nos fundimos en el abrazo aquel nefasto día lloró pidiéndome disculpas por llorar. Porque sentía que él tenía el deber de consolarme. Él... que era tan hermano como yo.
Ojalá yo pudiera creer... Ojalá pudiera pensar que van a volver a encontrarse y volver a acompañarse como lo hicieron en esta vida.
Me dicen que Roberto partió esta mañana.
puchadigo con la vida...
Se me fue ahora otro de los testigos de mi primera mirada al mar.

Qué solos y vacíos se quedan algunos rincones del Alma.

No hay comentarios: